¿Sabes qué no cubren los seguros de coche?
Cuando contratamos un seguro de coche es muy importante leer bien la póliza del seguro para verificar que todos los datos son correctos y tener claro cuáles son sus coberturas, exclusiones y limitaciones para no llevarnos ninguna sorpresa desagradable.
Además, también conviene conocer todas las circunstancias en las que no estaremos cubiertos por la póliza, ya sea por incumplir la ley o las condiciones de contratación:
Conducir sin la ITV aprobada
Así como el hecho de conducir sin póliza de seguro y sin ITV son faltas que penalizan las autoridades de tráfico, circular con un vehículo en mal estado sería otra causa que no cubriría nuestro seguro de coche.
En otras palabras, si no hemos pasado las revisiones técnicas reglamentarias y sufrimos o ocasionamos un accidente, el seguro de coche podría negarse a hacerse cargo del siniestro, independientemente de que se pueda comprobar o no que el mal estado del vehículo ha sido la causa directa o indirecta del accidente.
Circular en estado de embriaguez
El alcohol es uno de los factores de riesgo más frecuentemente implicados en los accidentes de tráfico. Según la DGT (Dirección General de Tráfico), se ha llegado a calcular que, de cada 100 accidentes mortales, el alcohol está implicado de un modo u otro hasta en 50 de ellos.
Por ley, no está permitido conducir por las vías públicas con tasas superiores a 0,5 g/l de alcohol en sangre (0,3 g/l para conductores profesionales y noveles). Es decir, que la conducción con niveles superiores a los establecidos, así como la negativa a someterse a las pruebas pertinentes, se considera una infracción grave que puede acabar con una multa o una suspensión del permiso.
Tanto la alcoholemia superior a la permitida como la presencia de drogas, estupefacientes u otras sustancias psicotrópicas en sangre hacen que el seguro no cubra el accidente.
Daños causados de forma voluntaria
Otra de las situaciones que no está incluida en las coberturas del seguro de coche son los daños que voluntariamente puedan causar al vehículo, el propio tomador de la póliza, el asegurado, el conductor, el propietario del coche o los familiares de cualquiera de estas personas. La única excepción se aplicaría en caso de que se pueda comprobar que el daño haya sido causado para evitar un siniestro o mal mayor.
Para no hacerse cargo de la reparación del vehículo y de los daños causados por el accidente, la aseguradora también tendrá en cuenta los perjuicios producidos por una persona al volante sin contar con el correspondiente permiso de conducir. En este supuesto, también se incluyen los casos de conductores que hayan vulnerado la sanción o condena administrativa de anulación o retirada del carné.
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